Los espacios en línea están ahora plagados de identidades no humanas: desde bots hasta agentes de inteligencia artificial y dispositivos del Internet de las cosas.
Muchos tienen autorización para realizar tareas en nombre de los usuarios humanos. Pero, ¿la seguridad se ha mantenido al día con el ritmo de estas nuevas capacidades?
Helmut Reisinger, de Palo Alto Networks, cree que es una situación muy reñida.