Existe un interés creciente por los alimentos favorables al clima, pero a los consumidores les resulta difícil saber si las opciones alimentarias que eligen son ambientalmente sostenibles;
Desde snacks listos para consumir hasta algas, cactus y cereales, las opciones de alimentos beneficiosos para el clima aumentan;
Con mejores estructuras de cadena de suministro, los productores de alimentos también pueden acceder más fácilmente a estos ingredientes.
Dado que el sistema alimentario es responsable de un tercio de las emisiones globales de CO2, la atención hacia los alimentos beneficiosos para el clima ha aumentado lenta pero constantemente. Según la Encuesta sobre Alimentación y Salud 2020 de IFIC, 6 de cada 10 consumidores en EE. UU. afirman que es importante que los productos alimentarios que compran o consumen se produzcan de forma ambientalmente sostenible.
¿Es estupendo, verdad? Pues no tan rápido: el mismo informe también señala que, pese a este mayor interés, los consumidores encuentran desconcertante el mundo bullicioso y a veces confuso de los alimentos beneficiosos para el clima. Entre etiquetas complejas, abastecimiento poco transparente e impacto de carbono poco claro, 6 de cada 10 consumidores afirman que es difícil saber si sus elecciones alimentarias son ambientalmente sostenibles; de ellos, el 63 % afirma que tendría una mayor influencia en sus decisiones si fuera más sencillo. Incluso hay ejemplos de personas que comparten su frustración.
Desde empresas de alimentación y bebidas hasta universidades y organizaciones sin ánimo de lucro, el sector del desarrollo y la comunicación de alimentos sostenibles está experimentando un impulso real, pero aún le queda un largo camino por recorrer antes de que la transición hacia una dieta más sostenible sea fluida para los consumidores. Aquí tiene algunas ideas para los consumidores que quieran dar el paso:
Listos para comer y beber
Si desea incorporar más alimentos beneficiosos para el clima a su dieta, pero no tiene tiempo para acudir al mercado de agricultores cada semana ni para cocinar a diario, un primer paso positivo puede ser recurrir a snacks sostenibles listos para comer o beber, que encajan perfectamente en su apretada rutina diaria.
Los ingredientes de algunas marcas proceden de una red totalmente trazable que incluye a agricultores verificados de agricultura regenerativa que han incorporado la salud del suelo en sus métodos de cultivo. Busque proveedores de snacks que inviertan en envases reciclables, compensación de carbono y una cadena de suministro más corta, para reducir el impacto del transporte y, al mismo tiempo, mantener los ingredientes frescos y conservar su sabor, y así explorar todos los beneficios climáticos de estos productos.
Los alimentos beneficiosos para el clima también pueden dar una nueva vida a los productos de desperdicio alimentario. Las semillas de aguacate, por ejemplo, se han utilizado para elaborar una bebida rica en antioxidantes y baja en calorías, lo que permite acceder a una fuente nutritiva que hasta ahora no había sido explorada.
Ingredientes sencillos
Si se siente un poco más atrevido y quiere dar un giro sostenible a su cocina, ¿por qué no añadir a su dieta algunos ingredientes poco habituales? Esta categoría incluye tanto opciones nuevas e innovadoras que han comenzado a llegar al mercado mundial solo recientemente, como opciones que forman parte de nuestra tradición culinaria desde hace siglos, pero que se han olvidado en parte debido a la canibalización de su cuota de mercado por parte de ingredientes más populares.
Algas: al combinar su perfil de carbono negativo con un abastecimiento sostenible, las algas tienen el potencial de transformar el sistema alimentario para mejor, a la vez que son buenas para la salud gracias a sus ácidos grasos esenciales y su elevado contenido en vitaminas y antioxidantes. Aunque puede que no resulten atractivas para los consumidores más aprensivos, las algas poseen en realidad un sabor umami similar al de la carne, que las convierte en un sustituto ideal de la carne. También pueden secarse y triturarse para obtener condimentos y aliños saludables similares a la sal.
Cactus: muchas variedades de cactus son comestibles y contienen grandes cantidades de vitaminas C y E, carotenoides, fibra y aminoácidos. Los tallos de cactus forman parte desde hace tiempo de la tradición culinaria mexicana y ahora empiezan a llegar al mercado internacional a través de nuevos conceptos, deliciosos.
Cereales poco comunes: si no le apetece revolucionar su dieta con ingredientes inusuales, puede optar por un cambio más gradual diversificando sus fuentes de hidratos de carbono. Pese a la existencia de 21 familias diferentes de cereales, en la actualidad el arroz, el trigo y el maíz representan más del 50 % del consumo mundial de cereales. Optar por variedades de cereales diversas (como el amaranto, el fonio o el trigo sarraceno) no solo le aportará más valor nutricional, sino que también ayudará a mejorar la salud del suelo y a preservar la biodiversidad.
Como referencia general, puede encontrar muchos ingredientes e ideas inspiradores en el Future 50 Foods (informe).
Ingredientes procesados
Puede resultar difícil de creer, pero los alimentos procesados pueden ser igual de beneficiosos para el clima que los no procesados. ¿Le genera escepticismo? Lo que comenzó como una iniciativa interna del gigante cervecero ABInbev para reducir sus residuos es hoy una empresa totalmente independiente que transforma los subproductos de la producción de cerveza en harinas nutritivas y versátiles. ¿Se imagina elaborar deliciosas pastas, galletas o pan con algo que, hasta ayer, estaba destinado a la basura?
Por otra parte, los alimentos beneficiosos para el clima están reduciendo el desperdicio alimentario al aprovechar productos que, de otro modo, no llegarían al mercado por su aspecto o tamaño. Así se produce, por ejemplo, el polvo de plátano verde. Combina las propiedades texturales del almidón y los beneficios nutricionales de los plátanos. No tiene sabor y puede utilizarse como sustituto de la harina tradicional para preparaciones más saludables y sin gluten, o como agente aglutinante de etiqueta limpia en sustitución de productos químicos. También es ideal para aportar textura y fibra prebiótica a una receta.
Ya hay muchas opciones de alimentos beneficiosos para el clima en el mercado, y se espera que surjan más en el futuro próximo. Los próximos pasos para aprovechar al máximo un potencial tan ilimitado residen en iniciativas destinadas a aumentar la formación sobre el tema entre los consumidores finales, así como en la creación de cadenas de suministro más estructuradas que faciliten a los productores el acceso a los ingredientes mencionados anteriormente.
Aunque es fácil sentirse abrumado por la cantidad o la falta de información, es importante no desanimarse: un futuro mejor para las personas y el planeta está a solo un bocado de distancia.





