Este año, la 19.ª edición del Índice Global de Brecha de Género compara la paridad de género en 148 economías y ofrece una base para analizar la evolución de la paridad de género en dos tercios de las economías del mundo. Además, el índice examina un subconjunto de 100 economías que se han incluido en todas las ediciones desde 2006, lo que ofrece una amplia muestra de países para el análisis longitudinal y de tendencias. El Índice Global de Brecha de Género mide las puntuaciones en una escala de 0 a 1, que pueden interpretarse como la distancia recorrida hacia la paridad (es decir, el porcentaje de la brecha de género que se ha cerrado; cifras redondeadas). Las comparaciones entre economías ayudan a identificar las políticas más eficaces para cerrar las brechas de género.
Entre los hallazgos clave figuran los resultados del índice en 2025, un análisis de tendencias de la trayectoria hacia la paridad y un examen en profundidad de patrones históricos y emergentes mediante nuevas métricas, alianzas y datos contextuales.
Resultados globales y tiempo hasta alcanzar la paridad
La puntuación de la brecha de género global en 2025 para las 148 economías incluidas en esta edición del índice indica que se ha cerrado el 68,8 %. Si se considera el conjunto constante de 145 economías incluidas tanto en la edición de este año como en la del año pasado, la brecha de género global se redujo en +0,3 puntos porcentuales en 2025, del 68,4 % en 2024 al 68,8 % en 2025. Al considerar el conjunto constante de 100 economías cubiertas de forma continua desde la edición de 2006, la brecha se ha reducido 0,4 puntos porcentuales, del 68,6 % en 2024 al 69,0 % en 2025. Según el ritmo colectivo de progreso de esas 100 economías, se tardarán 123 años en alcanzar la paridad plena a escala mundial. Además:
El Índice Global de Brecha de Género 2025 muestra que ninguna economía ha alcanzado todavía la plena paridad de género. Islandia (92,6 %) sigue encabezando el Índice Global de Brecha de Género y ocupa el primer puesto desde hace 16 años consecutivos; además, continúa siendo la única economía que ha cerrado más del 90 % de su brecha de género desde 2022.
En esta edición, cada una de las 10 economías mejor clasificadas ha cerrado al menos el 80 % de su brecha de género; son las únicas que lo han logrado. Las economías europeas dominan los 10 primeros puestos, con ocho de ellos. Entre ellas, Islandia (92,6 %, 1.ª), Finlandia (87,9 %, 2.ª), Noruega (86,3 %, 3.ª) y Suecia (81,7 %, 6.ª) se han mantenido entre las 10 primeras en todas las ediciones desde 2006. En comparación con la edición de 2024, el Reino Unido (83,8 %, 4.º) y la República de Moldova (81,3 %, 7.ª) subieron en la clasificación respecto al año pasado y se incorporaron a los 10 primeros puestos. Alemania (80,3 %, 9.ª) e Irlanda (80,1 %, 10.ª) también figuran entre las 10 primeras este año, en su 7.ª y 18.ª aparición, respectivamente. Nueva Zelanda (82,7 %, 5.ª) y Namibia (81,1 %, 8.ª) ocupan los otros dos puestos entre los 10 primeros desde 2021.
En términos agregados, las economías de ingreso alto han cerrado el 74,3 % de su brecha de género, una cifra ligeramente superior a los promedios observados en los grupos de ingresos más bajos: 69,6 % en las economías de ingreso mediano alto, 66,0 % en las de ingreso mediano bajo y 66,4 % en las de ingreso bajo. Sin embargo, las economías con mejores resultados entre las de ingreso más bajo han cerrado una proporción mayor de sus brechas de género que más de la mitad de las economías del grupo de ingreso alto.
La trayectoria hacia la plena paridad de género varía en los cuatro subíndices. Entre las 148 economías incluidas en el índice de 2025, se ha cerrado el 96,2 % de la brecha de género en Salud y supervivencia,¹ el 95,1 % de la brecha en Logros educativos, el 61,0 % de la brecha en Participación y oportunidades económicas y el 22,9 % de la brecha en Empoderamiento político.
Hasta la fecha, los mayores avances hacia la paridad de género se han observado en Participación y oportunidades económicas y en Empoderamiento político. Sin embargo, estas dos dimensiones siguen teniendo las mayores brechas pendientes de cierre. A lo largo de las 19 ediciones del índice, el Empoderamiento político ha registrado, con diferencia, la mayor mejora: entre las 100 economías incluidas de forma continua en todas las ediciones, la brecha se redujo 9,0 puntos porcentuales, del 14,3 % en 2006 al 23,4 % en 2025. Aun así, al ritmo actual todavía se tardarán 162 años en cerrar esta brecha por completo. De manera similar, la brecha en Participación y oportunidades económicas se redujo +5,6 puntos porcentuales durante el mismo período, del 55,1 % en 2006 al 60,7 % en 2025; si las tendencias actuales persisten, se prevé que alcanzar la paridad plena tardará otros 135 años.
Resultados regionales y tiempo hasta alcanzar la paridad
América del Norteencabeza la clasificación regional de la brecha de género de 2025, tras cerrar el 75,8 % de su brecha de género global. Con una puntuación de paridad económica del 76,1 %, la región también ocupa el primer puesto en Participación y oportunidades económicas; sin embargo, desde 2006, América del Norte solo ha aumentado la paridad económica en +0,6 puntos porcentuales. Los resultados dispares entre los indicadores han limitado los avances en la paridad económica a lo largo del tiempo. La región mantiene una puntuación de paridad plena en Logros educativos. De hecho, las tasas de matriculación femenina en la educación terciaria superan ahora ampliamente las de los hombres (en alrededor de 30 puntos porcentuales). Desde 2006, América del Norte ha progresado más en el subíndice de Empoderamiento político, en el que ocupa el tercer puesto en 2025, con una puntuación del 29,7 %; su brecha de paridad política se redujo 19,3 puntos porcentuales. Un aumento sustancial de la paridad ministerial (+50,4 puntos porcentuales) ha contribuido en gran medida a este resultado.
Europaocupa el segundo puesto de la clasificación, con tres cuartas partes de la brecha de género regional cerradas (75,1 %), aunque los resultados son algo dispares entre las 40 economías del bloque. Con el tiempo, Europa ha reducido su brecha global en 6,3 puntos porcentuales y su brecha económica en 8,6 puntos desde 2006. Pese a tener la cuarta puntuación más alta (68,4 %) de las ocho regiones en Participación y oportunidades económicas, más de un tercio (37,5 %) de las economías europeas han cerrado tres cuartas partes de su brecha económica. Con el tiempo, la región ha reducido en 7,8 puntos porcentuales la disparidad de género en la representación general en la fuerza laboral. Ocupa el tercer puesto en Logros educativos, con una puntuación del 99,6 %; alrededor de un tercio del bloque (35 %) ha alcanzado la plena paridad educativa, y las economías restantes están a menos de 5 puntos porcentuales de lograrla. En Salud y supervivencia, al igual que en muchas regiones, Europa registra un descenso de la esperanza de vida saludable que afecta a las puntuaciones del subíndice. Europa obtiene la puntuación regional más alta en Empoderamiento político (35,4 %). De todas las regiones, Europa registra en 2025 la tercera y la segunda puntuación más alta en paridad ministerial y parlamentaria, con un 55,3 % y un 53,3 %, respectivamente.
En tercer lugar se sitúa América Latina y el Caribe, con una puntuación del 74,5 %. La región mantiene el ritmo de progreso más rápido, con un avance de 8,6 puntos porcentuales desde 2006. Aunque registra la tercera puntuación más baja del mundo en Participación y oportunidades económicas (65,6 %), todas las economías de la región han cerrado al menos el 50 % de su brecha económica. La región avanza a un ritmo bastante uniforme: menos de 8,4 puntos porcentuales separan a las economías con mejores y peores resultados en este subíndice. En 2025, la región ha cerrado, en promedio, el 65,0 % de su brecha de género en los puestos de liderazgo económico sénior. La región registra la tercera puntuación más alta en Logros educativos (99,6 %): 10 de sus 23 economías han alcanzado la plena paridad educativa y las 13 restantes están a menos de 3 puntos porcentuales de lograrla. América Latina y el Caribe ocupa el segundo puesto mundial (35,0 %) en Empoderamiento político y cuenta con un sólido historial de liderazgo político femenino: en 15 economías, una mujer ha sido jefa de Estado durante las últimas cinco décadas. En 17 economías, las mujeres ocupan al menos un tercio de los cargos del gabinete, y todas las economías incluyen mujeres en el parlamento; Nicaragua y México han alcanzado la plena paridad parlamentaria.
Asia Centralocupa el cuarto puesto de la clasificación mundial, con una puntuación de paridad de género del 69,8 % en 2025. De las siete economías que conforman el grupo de Asia Central, cuatro figuran entre las 100 primeras, pero solo Armenia (59.ª) y Georgia (63.ª) registran puntuaciones superiores al 70 % (73,1 % y 72,9 %, respectivamente). La región avanza hacia la paridad de manera relativamente uniforme: solo 8 puntos porcentuales separan a Armenia (59.ª, 73,1 %) de Tayikistán (129.ª, 64,6 %). Asia Central se encuentra entre las tres regiones con puntuaciones más altas en Participación y oportunidades económicas (71,2 %), Logros educativos (99,3 %) y Salud y supervivencia (97,3 %), pero registra la segunda puntuación más baja de todas las regiones en Empoderamiento político, con un 11,6 %. Pese a una pérdida global de 1 punto porcentual en la puntuación de paridad de participación en la fuerza laboral desde 2006, Asia Central ha logrado avances importantes en representación económica: su puntuación de paridad entre altos funcionarios, directivos y legisladores aumentó +0,2 puntos porcentuales. Sin embargo, de las siete economías de la región, solo Georgia, Kazajistán y Azerbaiyán han cerrado más del 70 % de la brecha en Participación y oportunidades económicas, con puntuaciones del 72,4 %, 71,5 % y 74,8 %, respectivamente. Desde 2006, la puntuación de paridad de género de la región en Logros educativos ha retrocedido -0,3 puntos porcentuales. Seis economías de la región avanzan hacia la paridad educativa con puntuaciones superiores al 98 %, y solo Tayikistán va rezagado (93,9 %). Por último, pese a registrar la segunda puntuación regional más baja en Empoderamiento político, Asia Central ha dado un gran paso adelante: su puntuación de representación ministerial aumentó 8,2 puntos porcentuales y la paridad parlamentaria mejoró 10 puntos porcentuales. Armenia, Georgia y Uzbekistán encabezan la región en este subíndice, con puntuaciones superiores al 20 %.
En el 5.º puesto, con una puntuación de paridad del 69,4 %, se sitúa Asia Oriental y el Pacífico. Aproximadamente la mitad (52,6 %) de las economías del bloque regional figura entre las 100 primeras, pero solo Nueva Zelanda (5.ª, 82,7 %) está entre las 10 primeras. La región tiene la segunda puntuación regional más alta en Participación y oportunidades económicas, con un 71,6 %, y una concentración relativamente alta de puntuaciones en el rango del 70-80 %. Solo una economía, Fiji (126.ª, 64,7 %), ha cerrado menos de dos tercios de la brecha económica (58,8 %). En 2025, 17 de las 19 economías de la región registran una tasa de participación femenina en la fuerza laboral superior al 40 %; la más alta corresponde a Camboya. Sin embargo, Asia Oriental y el Pacífico ocupa el tercer puesto por la cola en Logros educativos, con un 95,3 %. La paridad en la matriculación en educación primaria de la región ha disminuido con el tiempo en –2,2 puntos porcentuales. En 2025, Laos, Filipinas y Papua Nueva Guinea todavía registran tasas de matriculación femenina en educación primaria inferiores al 90 %. Entre las regiones, Asia Oriental y el Pacífico ocupa el último puesto en Salud y supervivencia, con una puntuación del 95,5 %. Solo 15 economías del bloque regional han superado el 96 % de paridad en salud en 2025; esta métrica se ve afectada por los niveles más bajos de paridad en la proporción de sexos al nacer en Viet Nam, China, Brunei Darussalam y Papua Nueva Guinea. Asia Oriental y el Pacífico también ocupa el sexto puesto en Empoderamiento político, con un 15,3 % de paridad política. Aunque la brecha política se ha reducido 4,1 puntos porcentuales desde que el índice se lanzó en 2006, la región avanza despacio y de manera desigual. En 2025, solo Nueva Zelanda (60,4 %) ha superado el umbral del 50 % de paridad política, mientras que Japón, Camboya, Malasia, Brunei Darussalam, Fiji, Papua Nueva Guinea y Vanuatu siguen rezagados, con puntuaciones inferiores al 10 %. En nueve de las 19 economías no ha habido ninguna mujer jefa de Estado.
África subsaharianaocupa el sexto puesto mundial, con una puntuación de paridad de género del 68,0 %. La región, compuesta por 36 economías, presenta una amplia variedad de resultados en materia de paridad. Namibia (81,1 %), la economía mejor clasificada, ocupa el 8.º puesto mundial, mientras que Chad está en el 146.º, con una puntuación del 57,1 %. En Participación y oportunidades económicas, África subsahariana ocupa el quinto puesto y obtiene un 67,5 %, lo que supone una mejora de 4,8 puntos porcentuales desde 2006. Chad registra la puntuación económica más baja del índice (44,4 %), mientras que Botswana encabeza la clasificación mundial (87,3 %). La representación de las mujeres en los altos cargos de liderazgo económico varía considerablemente: las puntuaciones de paridad van del 13,2 % en Chad a la plena paridad en ocho economías de la región. África subsahariana ocupa el octavo puesto en Logros educativos, con una puntuación del 85,6 %, 5,2 puntos porcentuales más que en 2006. Esta mejora se debe en gran medida a los avances en la paridad de matriculación educativa. Al igual que en otras regiones, las mujeres superan a los hombres en las tasas de matriculación terciaria. En Empoderamiento político, África subsahariana ocupa el quinto puesto, con una puntuación del 22,2 %. Cuando se lanzó el índice, la región registraba cero años con una mujer como jefa de Estado; en 2025, este indicador ha alcanzado el 3,2 %. Actualmente, las mujeres ocupan el 40,2 % de los cargos ministeriales y el 37,7 % de los escaños parlamentarios, aunque Rwanda es la única economía de la región que ha alcanzado la plena paridad parlamentaria.
En 2025, Asia Meridionalocupa el 7.º puesto, con una puntuación de paridad de género del 64,6 %. De las siete economías que conforman el bloque regional, solo Bangladesh (24.ª, 77,5 %) figura entre las 50 primeras. En Participación y oportunidades económicas, la región obtiene una puntuación del 40,6 %. Con el tiempo, Asia Meridional ha aumentado su puntuación de paridad en la representación económica de los trabajadores sénior (+9,1 puntos porcentuales) y de los trabajadores profesionales y técnicos (+17,2 puntos porcentuales). Sin embargo, la puntuación de paridad en los ingresos estimados ha disminuido -7,8 puntos porcentuales. En Logros educativos, Asia Meridional ocupa el sexto puesto, con un 95,4 %. Las economías presentan grandes diferencias en la paridad de alfabetización: Nepal y Pakistán registran puntuaciones inferiores al 75,0 %, mientras que en Maldivas se observa paridad plena. La puntuación de Asia Meridional en Salud y supervivencia es del 95,5 %. Con el tiempo, los escasos avances en la esperanza de vida saludable (+0,9 puntos porcentuales) se ven contrarrestados por las pérdidas de paridad en la proporción de sexos al nacer (-1 punto porcentual). En Empoderamiento político, Asia Meridional ocupa el cuarto puesto, con una puntuación del 26,8 %. En 2006, la región tenía la puntuación inicial más alta de todas las regiones, con un 21,9 %. Desde entonces, ha avanzado 4,9 puntos porcentuales en paridad política y otras regiones la han superado. De las siete economías del bloque, solo Bangladesh ha alcanzado la paridad política al nivel de la jefatura de Estado. En el ámbito parlamentario, Bhután y Maldivas son las únicas dos economías con puntuaciones de paridad inferiores al 5 %.
En el 8.º puesto se sitúa Oriente Medio y África del Nortecon una puntuación regional de paridad de género del 61,7 %. Aunque ocupa el último puesto, su trayectoria indica una mejora gradual. Los avances en la puntuación de Participación y oportunidades económicas, del 42,4 %, se ven limitados por una gran dispersión: las puntuaciones de los países con mejores resultados, como Israel (73,0 %) y Bahréin (65,6 %), duplican con creces las de Sudán (31,3 %) y la República Islámica del Irán (34,9 %). Aun así, hay avances destacables: Jordania registra más del 50 % de representación femenina entre los altos funcionarios y directivos, y las mujeres constituyen la mayoría de los trabajadores profesionales y técnicos en Israel y el Líbano. La región ocupa el quinto puesto mundial en Logros educativos (97,6 %), tras ganar +5,4 puntos porcentuales desde 2006. La mayoría de las economías se acercan a la plena paridad en Logros educativos, pero persisten las diferencias entre ellas; en particular, las tasas de alfabetización y matriculación pueden variar considerablemente. En Salud y supervivencia, la región ocupa el sexto puesto, con una puntuación del 96,2 %. La región sigue rezagada en Empoderamiento político, con la puntuación más baja del mundo: 10,5 %. No obstante, el promedio regional se ha más que triplicado desde 2006, con una ganancia de 8,3 puntos porcentuales. Los Emiratos Árabes Unidos encabezan la región con una puntuación de paridad política del 37,2 %, y ocupan el puesto 32 mundial.
Ritmo de progreso
El informe concluye que, en algo menos de dos décadas, 99 de las 100 economías de la muestra constante han mejorado sus puntuaciones generales de paridad de género, con un aumento promedio de 6 puntos porcentuales respecto a su puntuación inicial de referencia.
A escala mundial, la paridad de género ha aumentado +4,8 puntos porcentuales desde 2006. En este esfuerzo coordinado hacia la paridad global, se ha ampliado el acceso a las oportunidades económicas y políticas. La paridad ha aumentado considerablemente en los altos cargos de liderazgo económico del mundo (+17,5 puntos porcentuales), en la educación superior (+16,1 puntos porcentuales), en los gabinetes de gobierno (+12,6 puntos porcentuales) y en los órganos legislativos (+14,7 puntos porcentuales).
El impulso mundial cobró fuerza en 2024 y acercó al índice a la trayectoria anterior a la pandemia. Los resultados del índice de 2025 muestran que la paridad de género aumentó en todas las dimensiones en 2024 y en 11 de los 14 indicadores, lo que supone una aceleración notable con respecto a los resultados del año pasado.
A partir del ritmo de cambio desde 2006, el informe analiza las economías con tasas de avance similares y concluye que Bangladesh, Ecuador, Etiopía, México y Arabia Saudita figuran entre las que más rápido han avanzado hacia la paridad a lo largo del tiempo.
Mercados laborales, liderazgo político y marcos de apoyo
En todo el mundo, las economías se enfrentan a una incertidumbre creciente. A pesar de décadas de progreso, los esfuerzos por alcanzar la paridad de género siguen estando limitados, lo que impone un costo oculto pero elevado al crecimiento mundial y debilita los cimientos de la resiliencia económica, como lo demuestran el talento infrautilizado, la pérdida de productividad, la innovación más lenta y el debilitamiento de la cohesión social. A medida que evoluciona el contexto mundial, surgen desafíos y oportunidades para las economías que buscan cerrar las brechas de género y adoptar la paridad de género como estrategia de crecimiento: ampliar la participación de las mujeres en la fuerza laboral, fortalecer las vías hacia puestos de liderazgo, mejorar las transiciones entre formación y empleo, reforzar la aplicación de políticas y garantizar resultados inclusivos en el comercio mundial.
Participación en la fuerza laboral y altos cargos de liderazgo: La participación de las mujeres en la fuerza laboral mundial aumentó hasta el 41,2 % en 2024, con avances notables en sectores tradicionalmente dominados por los hombres, como Infraestructura (+8,9 puntos porcentuales). Sin embargo, persiste la segregación de género por sector, y las mujeres siguen concentradas en sectores de menor remuneración y centrados en las personas, como Salud y cuidados (58,5 %) y Educación (52,9 %). Un mayor equilibrio en la representación de mujeres y hombres en la fuerza laboral de los distintos sectores contribuiría a la creatividad y la innovación, ayudaría a abordar la escasez de talento y competencias y reduciría las brechas salariales en medio de las transformaciones tecnológicas y los cambios demográficos.
Rendimiento de la inversión en educación: Cada vez más, las mujeres superan a los hombres en los niveles de educación terciaria. A pesar de ello, siguen estando infrarrepresentadas en la fuerza laboral y en puestos de liderazgo: solo el 29,5 % de los altos directivos con educación terciaria son mujeres. Esta discrepancia pone de relieve las ineficiencias sistémicas a la hora de convertir la preparación en competencias en participación económica y liderazgo. A medida que las generaciones más jóvenes se convierten en el rostro de la fuerza laboral mundial, quienes toman decisiones tienen la oportunidad de obtener dividendos de talento a largo plazo, asegurándose de que la fuerza laboral pueda aprovechar todo el talento disponible.
Trayectorias profesionales: Entre 2015 y 2024, la proporción de mujeres en la alta dirección aumentó del 25,7 % al 28,1 %, pero el progreso se ha ralentizado desde 2022. En muchos sectores, los avances en los niveles superiores superan a los ascensos en los niveles intermedios, lo que pone en riesgo la sostenibilidad de las vías equilibradas para el desarrollo del talento. A medida que aumenta la experiencia en distintos sectores, especialmente entre las mujeres, las trayectorias profesionales no lineales son cada vez más comunes. Como solución económica a las transiciones demográficas y de la fuerza laboral, la economía de los cuidados sigue estando infrautilizada. Los sistemas sólidos de cuidados pueden mejorar la planificación de la fuerza laboral y la productividad económica al apoyar a padres, madres y cuidadores que buscan un equilibrio diferente. Actualmente, es un 55,2 % más probable que las mujeres que los hombres interrumpan su carrera profesional, y lo hacen durante períodos más largos (19,6 meses frente a 13,9 meses), en gran medida debido a las responsabilidades de crianza.
Liderazgo político: A escala mundial, las mujeres siguen estando muy infrarrepresentadas en el ámbito político, incluidos los órganos legislativos, donde ocupan menos de un tercio de las presidencias parlamentarias. En las instituciones legislativas hay 161 órganos con un mandato de igualdad de género, cuya dirección sigue estando predominantemente en manos de mujeres. Las mujeres también están infrarrepresentadas en carteras ministeriales como economía, infraestructura y defensa; esta distribución tiene consecuencias económicas concretas para la definición de prioridades nacionales y la inversión pública.
El papel de los marcos jurídicos: Un obstáculo importante para el progreso es la «brecha de aplicación»: la desconexión entre las leyes de igualdad de género y la infraestructura necesaria para hacerlas cumplir. En las economías incluidas en el índice, la brecha de aplicación es prácticamente universal. Incluso las economías con marcos jurídicos avanzados presentan grandes diferencias en el apoyo práctico. Adoptar por sí solo normas jurídicas estrictas no basta para cerrar las brechas de género; contar con mecanismos sólidos de aplicación es clave para traducir las políticas en resultados reales de paridad de género.
Riesgos y oportunidades geoeconómicos: Tanto la transformación tecnológica como la fragmentación geoeconómica crean nuevos riesgos que podrían revertir los avances económicos logrados por las mujeres en las últimas décadas. En los últimos años, las mujeres de las economías de ingreso bajo y mediano, en particular, accedieron a empleos formales y mejor remunerados en sectores exportadores. Estos puestos podrían estar en riesgo ante una posible contracción del comercio. Como demostró la emergencia de la COVID-19, aunque tanto hombres como mujeres sufren las perturbaciones comerciales, los efectos en las mujeres tienden a durar más y son más difíciles de revertir, lo que agrava las disparidades preexistentes en ingresos, activos y riqueza. Por tanto, a medida que evolucione la política comercial en 2025, será importante mantener en primer plano los efectos de la fragmentación comercial sobre el empleo y los salarios de mujeres y hombres, así como sus repercusiones en el crecimiento y la prosperidad.
