Menos personas dicen que se vacunarían contra la COVID-19 ahora que hace 3 meses

woman getting a vaccination
A COVID-19 vaccine won't work if people don't take it.Image: Photo by CDC on Unsplash
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  • La última encuesta del Foro Económico Mundial e Ipsos sobre la confianza en las vacunas muestra que, en promedio y en 15 países, la intención de vacunarse ha bajado 4 puntos desde agosto.

  • Además de los desafíos que plantea fabricar una vacuna y garantizar después su distribución equitativa, uno de los grandes obstáculos es la propia confianza en las vacunas.

  • La confianza en las vacunas puede variar mucho y no debe darse por sentada. El déficit actual podría bastar para limitar la eficacia de la vacuna una vez que se administre.

El mundo sigue teniendo dificultades para contener la pandemia. Las pruebas y el rastreo se han topado con problemas de implementación, y algunos países —en particular, en Europa— están entrando en un nuevo ciclo de confinamientos y creciente agotamiento por la pandemia.

Pero parece estar aumentando otra fuerza: la renuencia a recibir una vacuna contra la pandemia.

Numerosas empresas farmacéuticas están realizando ensayos de vacunas, mientras que organizaciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS), Gavi y CEPI también buscan garantizar que cualquier solución futura esté disponible para quienes más la necesitan.

Los avances de los últimos meses han acercado al mundo al lanzamiento de una vacuna. Por ejemplo, esta misma semana se supo que a los médicos del Reino Unido se les está diciendo que estén preparados para administrar una vacuna antes de Navidad.

Pero esta última encuesta del Foro Económico Mundial e Ipsos muestra que la confianza en vacunarse contra la COVID-19 ha caído desde agosto y que, en todo el mundo, menos personas dicen que se vacunarían.

La confianza ha caído

La encuesta muestra que, en promedio y en 15 países, el 73% de los adultos está muy o algo de acuerdo con la afirmación «si hubiera una vacuna contra la COVID-19, me la pondría». Hace 3 meses, esa cifra era del 77%.

En aquel momento, el déficit de confianza en las vacunas era lo bastante significativo como para considerar que podía comprometer la eficacia de los esfuerzos por poner fin a la pandemia.

La confianza ha bajado ahora 4 puntos respecto de hace tres meses. La intención de vacunarse ha disminuido en 10 de los 15 países, sobre todo en China, Australia, España y Brasil.

Sin embargo, más de cuatro de cada cinco personas en India, China continental, Corea del Sur y Brasil dicen que se vacunarían si hubiera una vacuna disponible, frente a poco más de la mitad en Francia y alrededor de dos de cada tres en Estados Unidos, España, Italia, Sudáfrica, Japón y Alemania.

Image: Foro Económico Mundial e Ipsos

Por qué la gente duda

Los motivos por los que la gente se muestra reacia a vacunarse varían.

A escala mundial, el 34% menciona la preocupación por los efectos secundarios y otro 33%, la preocupación de que los ensayos clínicos avancen demasiado rápido.

Entre quienes no se vacunarían, la preocupación por los efectos secundarios se menciona con mayor frecuencia en Japón (62%), mientras que la rapidez de los ensayos clínicos se menciona sobre todo en Brasil y España (por el 48% en ambos países).

A escala mundial, una de cada diez personas dice oponerse a las vacunas en general (incluido el 14% en India y Sudáfrica); el 15% en Alemania no cree que una vacuna sea eficaz, y el 20% en China y el 19% en Australia dicen que el riesgo de contraer la COVID es bajo.

En los 15 países, alrededor de uno de cada cuatro adultos (24%) cree que la probabilidad de contraer la COVID-19 es tan baja que no hace falta vacunarse. Los adultos de India destacan por ser especialmente propensos a estar de acuerdo con esta afirmación (52%). Estados Unidos le sigue, aunque a distancia, con un 31%, mientras que los canadienses son quienes menos la comparten: solo un 16% opina así.

¿Y cuándo estaría disponible una vacuna?

La encuesta también analizó cuánto tardaría la gente en vacunarse. La mitad de los adultos de todo el mundo (52%) dice que se vacunaría dentro de los tres meses posteriores a que la vacuna contra la COVID-19 estuviera disponible para todos.

Más de dos tercios lo harían en México (71%), Brasil (68%) y China (68%), pero en Francia y España lo harían menos de cuatro de cada diez (38% en ambos países).

Hasta el 90% en China y el 86% en Corea del Sur dicen que se vacunarían durante el primer año de disponibilidad de la vacuna contra la COVID-19, frente a solo el 54% en Francia.

Image: Foro Económico Mundial e Ipsos

Al preguntarles cuánto creen que tardará en estar disponible para uso general una primera vacuna contra la COVID-19, solo el 45% de los adultos de los 15 países, en promedio, cree que estará disponible para uso general en los próximos seis meses. Esta cifra incluye al 16% que espera que la vacuna esté lista en un plazo de tres meses.

En cambio, el 55% cree que tardará nueve meses o más, incluido el 18% que piensa que llevará al menos 18 meses.

La expectativa de que una vacuna esté disponible en los próximos seis meses es más común en China (75%), India (72%), Brasil (67%) y Estados Unidos (57%); es menos común en Francia (26%), España (30%) y Japón (32%).

Las vacunas no funcionarán si la gente no se las pone

La encuesta muestra que, además de los desafíos que plantea fabricar una vacuna y garantizar después su distribución equitativa, uno de los grandes obstáculos es la propia confianza en las vacunas.

Un estudio independiente que trazó la evolución de la confianza en las vacunas en 149 países entre 2015 y 2019 reveló que el escepticismo sobre su seguridad tendía a aumentar junto con la inestabilidad política y el extremismo religioso. La confianza puede variar mucho y no debe darse por sentada.

Los expertos estiman que al menos el 70% de la población deberá ser inmune al virus para detener la propagación comunitaria de la COVID-19. Para lograrlo, la confianza pública en una vacuna debe ser especialmente alta, y el déficit actual podría bastar para limitar su eficacia.

La OMS incluyó las dudas de la población respecto a la vacunación entre las 10 principales amenazas para la salud mundial en 2019, que afectan no solo a la salud pública, sino también a las empresas y las economías.

Aunque las cifras de esta última encuesta muestran que, en general, hay más confianza que desconfianza en una vacuna contra la COVID-19, el aumento de las dudas es significativo y pone de relieve que una vacuna no funcionará si la gente no se la pone.

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