El aprovechamiento de tecnologías emergentes, como los macrodatos y la inteligencia artificial, ha permitido a China responder rápidamente a los efectos de la COVID-19 y combatir su propagación;
Gracias a la internet industrial, se construyeron nuevos hospitales en tiempo récord y millones de estudiantes pudieron reanudar sus estudios en línea;
Desde coordinar a voluntarios comunitarios hasta ofrecer programas municipales en línea, las plataformas digitales han ayudado a empoderar a la ciudadanía en la lucha contra el virus.
El brote de COVID-19 ha planteado enormes desafíos en todo el mundo. Hay contradicciones y conflictos, pero también un espíritu sin precedentes en la humanidad para vencer esta plaga. Más allá de las fronteras nacionales, los países colaboran para combatir el coronavirus, mediante mecanismos conjuntos de prevención y control, y comparten recursos e información.
En China, la población se ha unido para contener la propagación del virus. Sus logros han sido nada menos que heroicos, dada la subida exponencial de los casos confirmados, una población enorme y densamente concentrada, y la mayor migración humana del mundo, que tuvieron lugar simultáneamente durante las celebraciones del Año Nuevo chino en enero y febrero.
La participación de Tencent, una empresa china de tecnología de internet, en la promoción del poder de lo digital da testimonio del auge de la internet industrial en la lucha contra el virus. Mientras que la internet de consumo ofrece servicios como redes sociales y comercio electrónico a quienes se aíslan en casa, su equivalente industrial, centrado principalmente en las empresas y la industria, ha trabajado para proteger el funcionamiento normal de la sociedad y ha realizado una contribución profunda que denominaremos el «efecto ACE».
Acelerador: un nuevo récord de velocidad
Al incorporar tecnologías como la 5G, la inteligencia artificial, los macrodatos y la computación en la nube, la internet industrial constituye una nueva infraestructura para todos los sectores. La conexión de datos, junto con el fomento del intercambio de datos y el reconocimiento de su importancia creciente, permite coordinar toda la cadena industrial. Esto ha impulsado enormemente a la industria manufacturera china y ha dado lugar a una impresionante sucesión de nuevos récords de producción.
Un excelente ejemplo son los recién construidos hospitales Huoshenshan y Leishenshan, que ofrecen un total de 2.600 camas. Para contener la propagación del virus se necesitaban instalaciones adicionales que pudieran atender a los pacientes, y los trabajadores de la construcción tardaron apenas 10 y 12 días, respectivamente, en construir y equipar ambos hospitales. Herramientas digitales como BIM (modelado de información de construcción) permitieron a los institutos de diseño de los hospitales utilizar la internet industrial y reunir a cientos de diseñadores BIM de todo el país. Los planos de diseño de los hospitales se elaboraron en 24 horas y los planos de construcción, en solo 60 horas. Las obras estuvieron tan bien organizadas que miles de máquinas se supervisaron y coordinaron en tiempo real mediante una plataforma de internet industrial.
Del 1 de enero al 7 de febrero, más de 3.000 empresas chinas incorporaron la producción de suministros médicos a sus actividades comerciales, lo que aumentó rápidamente la producción de mascarillas, ropa de protección y desinfectantes. La internet industrial hizo posible esta rápida producción intersectorial. Una cadena industrial bien coordinada, integral y modular permitió a las empresas cambiar rápidamente sus procesos y producir nuevos tipos de productos, a la vez que absorbían cambios a gran escala en el volumen, la capacidad o las competencias.
Agente de cambio: el mundo cibernético se convierte en el mundo real
El brote aceleró la digitalización de sectores como los servicios médicos, el trabajo de oficina y la educación. A su vez, estos nuevos productos digitales han transformado las percepciones y los comportamientos de las personas. La sociedad ha dado un salto irreversible hacia la vida digital.
Tras el brote, Tencent, Alibaba y plataformas verticales de salud en línea como DXY empezaron a ofrecer servicios médicos a distancia al público. Las personas consultaban a médicos en línea, realizaban autoevaluaciones y decidían si acudían a un hospital para someterse a más exámenes médicos o se quedaban en casa. Estas sencillas herramientas de cribado redujeron las visitas hospitalarias no esenciales y la carga de trabajo de los cuidadores, a la vez que mitigaron los riesgos de contagio cruzado.
La tecnología a distancia ha permitido a los hospitales compartir sus mejores recursos a grandes distancias. Gracias a las redes 5G de China, muchos hospitales de Wuhan han podido conectarse con centros homólogos de Pekín, lo que permite a especialistas de la capital ofrecer consultas en tiempo real basadas en imágenes de ultra alta definición.
Mantener a 276 millones de estudiantes aprendiendo en línea ha impulsado la digitalización de la educación. A mediados de febrero, el Gobierno ordenó a más de un cuarto de mil millones de estudiantes a tiempo completo que reanudaran sus estudios a través de plataformas en línea: el mayor «movimiento en línea» de la historia de la educación. Actualmente, cientos de plataformas educativas en línea basadas en la internet industrial ofrecen servicios individuales de transmisión en directo gratuitos o comparten el contenido de sus clases abiertas. Durante el período del Festival de Primavera, Tencent Classroom por sí sola sumó casi 1,28 millones de nuevos usuarios.
A partir del trabajo a distancia, la digitalización de las empresas y de la gestión de recursos humanos ha escalado posiciones en las agendas de los directivos. Las plataformas colaborativas en línea de Tencent, Alibaba, Huawei, Byte Dance y Baidu se han perfeccionado para satisfacer la creciente demanda de los consumidores. Tencent Conference incorporó más de 100.000 anfitriones en la nube en apenas ocho días, entre el 29 de enero y el 6 de febrero.
Facilitador: un nuevo modelo de cogobernanza para la sociedad moderna
Durante este período ha surgido un nuevo tipo de gobernanza social, posibilitado por la internet industrial. Los Gobiernos ahora colaboran activamente con socios para mejorar la eficiencia y la calidad de los servicios municipales. Gracias a las herramientas digitales, las comunidades y las personas participan activamente en la gobernanza social. La cogobernanza, con la participación de múltiples actores, está surgiendo como un nuevo modelo para la sociedad actual, cada vez más compleja.
En China, la prestación digital de servicios municipales se extiende a organismos gubernamentales de muchas ciudades. El brote ha acelerado este proceso y los organismos han avanzado aún más en su digitalización. Para el 8 de febrero, había más de 100 «miniprogramas» de servicios municipales con información sobre la situación de la epidemia. En WeChat, estos programas aumentaron sus usuarios casi un 60 % en menos de 3 semanas.
Además, la internet industrial ha empoderado a las comunidades y a las personas en la lucha contra la COVID-19. A través de plataformas digitales, equipos de voluntarios de las comunidades ayudan con la desinfección y distribuyen suministros, con el apoyo de herramientas digitales de gestión y comunicación comunitarias.
Además, la llegada del «código QR de salud» permite a los usuarios enviar información sobre viajes a zonas con grandes brotes epidémicos, detalles de contactos estrechos con personas infectadas y otros datos pertinentes. Una escala de tres colores indica el historial reciente de salud de la persona relacionado con el virus, lo que le permite cumplir de forma cooperativa las políticas de prevención y control del virus.
Mediante el «efecto ACE», la internet industrial proporciona una infraestructura fundamental para empoderar a las personas y las organizaciones. Las empresas, el Gobierno y las personas han participado activamente en la lucha contra la COVID-19 gracias a las ventajas que ofrece esta tecnología, y la ventaja que esto genera ha ayudado a China a detener casi por completo el brote.
Estas capacidades facilitadoras perdurarán más allá de la pandemia de COVID-19 y contribuirán de forma duradera al desarrollo sostenible de la humanidad. La alianza de Tencent con la ONU, con motivo de la proximidad del 75.º aniversario de esta última, es un buen ejemplo. La iniciativa preguntará a millones de participantes de todo el mundo cómo debería ser nuestro planeta en 2045 y qué papel puede desempeñar la cooperación internacional para resolver nuestros desafíos comunes, tanto ahora como en el futuro.
Para la mayoría de las personas que viven hoy, en cualquier lugar del mundo, nunca nos hemos enfrentado a una crisis de semejante magnitud. Es la primera prueba verdadera de nuestra capacidad para mantenernos unidos frente a un enemigo común. Ahora es el momento de la solidaridad, no de la hostilidad. Que este acontecimiento sirva de llamada de atención: nuestros Gobiernos deben responder ante la ciudadanía y entablar una relación de colaboración por el bienestar de esta generación y de las futuras. Si perdemos, perderemos juntos; cuando alcancemos la victoria, será porque lo hicimos juntos.



