Las empresas quieren que plantes lechugas y tomates en el trabajo

Employees of Eldorado shopping mall harvest vegetables from an organic vegetable garden on the roof of the mall in Sao Paulo, Brazil, July 8, 2015. According to a spokesperson from the mall, the remains of 10,000 meals served each day from its food courts are used as garden compost to produce vegetables on its roof top, which are later harvested and distributed to the mall's employees. The spokesperson added that the mall is able to recycle up to 25% of around 300 tons worth of garbage produced each month. Picture taken July 8, 2015. REUTERS/Paulo Whitaker - GF10000160940
Image: REUTERS/Paulo Whitaker

Compañías como Merlin Properties, Vass o Estee Lauder cuentan con huertos urbanos en sus instalaciones.

“Los lunes y los viernes, en grupos de seis u ocho trabajadores, vamos al huerto que tenemos en la empresa para realizar las labores de cuidado, siempre en horas de trabajo”, explica Sonia Domínguez, responsable del área de medio ambiente de Vass. Esta compañía de soluciones digitales cuenta, desde el pasado mes de junio, con un huerto urbano ecológico en su sede central, ubicada en Alcobendas. La acogida por parte de los empleados “ha sido increíble”, asegura Domínguez.

El de Vass no es un caso único. La implantación del huerto fue una propuesta de la empresa propietaria del edificio, la socimi Merlin Properties, que hizo lo propio en el inmueble Vía Norte, en Las Tablas de Madrid. La compañía prevé expandir la iniciativa en otros de sus edificios, afirma Javier Zarrabeitia, director de oficinas de Merlin Properties. La iniciativa responde a la voluntad de la socimi de ser “un referente en sostenibilidad”, según Zarrabeitia.

El 15% de los alimentos se cultivan en áreas urbanas

Estée Lauder, Banco EBN, Renault o Mahou San Miguel son otras compañías que han decidido empezar a plantar lechugas y tomates en sus instalaciones. “Hay mucho interés por parte de las empresas para implantar huertos urbanos en sus edificios”, asegura María Abalo, directora de marketing de La Huertoteca, firma especializada en huertos urbanos. Son, en su mayoría, grandes compañías, que pueden ser de cualquier sector económico, según Abalo. Los emplazamientos son azoteas, sobre todo, y exteriores de recintos, señala la experta. “La única condición es que sean lugares con luz y, idealmente, con orientación sud”, añade la portavoz de La Huertoteca.

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Más allá de ser una acción de responsabilidad social corporativa (RSC), este tipo de instalaciones tiene múltiples ventajas desde el punto de vista económico, medioambiental y social. “Es una actividad totalmente diferente al trabajo que realizamos. Nos ayuda a despejar la mente, a liberar tensiones y a reforzar lazos entre el equipo humano, mejorando nuestra capacidad para trabajar en equipo y aumentando la productividad”, afirma Sonia Domínguez.

“A nivel medioambiental, estamos creando conciencia sobre el consumo de productos de cercanía y de temporada, sobre la optimización y reutilización de recursos y sobre el uso de materiales sostenibles, además de ser un auténtico sumidero de CO2”, señala la responsable del área de medio ambiente de Vass. Por otro lado, en la mayoría de los casos, la gestión de los huertos se realiza en colaboración con fundaciones que ayudan a colectivos vulnerables, como personas con discapacidad intelectual.

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Zarrabeitia señala, además, que este tipo de instalaciones genera “un mayor sentido de pertenencia al edificio entre los inquilinos del inmueble”.

Un huerto a partir de mil euros

Implantar un huerto urbano en las instalaciones de una empresa no tiene un precio estándar, “puesto que se trata de proyectos muy a medida”, explica la responsable de La Huertoteca. Abalo estima que se puede instalar uno a partir de los mil euros y que los costes de gestión giran en torno a los 200 y 400 euros mensuales.

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