La justificación empresarial y social de invertir en resiliencia y adaptación es cada vez más clara. Los sistemas terrestres —como las capas de hielo, las corrientes oceánicas y el permafrost— son procesos interconectados que regulan el clima del planeta, sustentan los ecosistemas y proporcionan servicios esenciales como el almacenamiento de carbono, la filtración del agua y la estabilización de la temperatura. Estos sistemas son la base de la estabilidad social y económica y permiten que las comunidades prosperen. Sin embargo, se acercan a puntos de inflexión irreversibles, lo que pone en grave riesgo tanto los sistemas naturales como los humanos. Por ejemplo, el posible colapso de las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida occidental podría provocar una subida del nivel del mar de hasta 10 metros, desplazar a millones de personas y agravar la inseguridad alimentaria de más de 500 millones de personas.
Aunque la ciencia sobre estos puntos de inflexión y los riesgos climáticos asociados es contundente, convertir estos conocimientos en estrategias empresariales viables sigue siendo un desafío. Este informe aborda esa brecha y muestra cómo riesgos como el calor extremo y las inundaciones amenazan los activos fijos de las empresas, que podrían afrontar pérdidas anuales de beneficios del 6,6 % al 7,3 % de aquí a 2035.
El informe ofrece a los líderes empresariales una hoja de ruta para descarbonizar, proteger los sistemas naturales e invertir en adaptación, sentando las bases de sociedades sostenibles y resilientes.
Este informe también está disponible en chino aquí
