Las disrupciones del comercio mundial y las presiones en materia de sostenibilidad están acelerando la necesidad de industrias resilientes y de base biológica. Aunque han surgido en todo el mundo más de 50 marcos nacionales de estrategias para la bioeconomía, muchos siguen siendo visionarios y carecen de los planes concretos de implementación necesarios para generar un impacto real. Este informe revela una desconexión crítica: la innovación tecnológica avanza rápidamente, pero la comercialización sigue rezagada.
De la política a la práctica: recomendaciones concretas para una bioeconomía comercial, elaborado por el Foro Económico Mundial en colaboración con Capgemini, ofrece una hoja de ruta práctica para cerrar esta brecha. Presenta 14 recomendaciones de política concretas en cuatro pilares: regulación, incentivos, financiación y educación. Diseñado para adaptarse a distintos contextos regionales, el marco ayuda a los responsables de formular políticas a pasar de una bioeconomía impulsada por la tecnología a una impulsada por la demanda del mercado.
Con estudios de caso que abarcan desde Zambia hasta Japón, el informe destaca cómo los gobiernos pueden movilizar la inversión del sector privado, ampliar la fabricación nacional y formar fuerzas laborales preparadas para el futuro. Al convertir la estrategia en acción, el marco permite a los países aprovechar la bioinnovación como catalizador del crecimiento económico, la resiliencia de las cadenas de suministro y la competitividad nacional.
